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No cabe duda que el desarrollo minero ha generado importantes recursos financieros para el país en las últimas dos décadas y constituye fuente primordial de financiamiento para muchos gobiernos regionales y locales. Ello se ha debido tanto a la renta minera y el sistema de distribución del mismo como a las inversiones ligadas a las operaciones mismas y los esquemas de responsabilidad social empresarial (RSE) del sector entre las poblaciones locales.

Entre otros resultados, este flujo continuo de inversiones ha permitido la significativa reducción de la pobreza monetaria en el agregado nacional y el financiamiento de obras de infraestructura.

Sin embargo, también se evidencian deficiencias y límites en la forma de inversión. De un lado, la distribución y el flujo de la inversión ha sido tal que ha generado fuertes distorsiones y desigualdades territoriales al interior del país (especialmente entre regiones y entre áreas rurales y urbanas) y fluctuaciones temporales poco adecuadas (al no existir sistemas de fondos de estabilización permitan regular los flujos y expandirlos en el tiempo). De otro lado, existe evidencia que sugiere una pobre calidad de la inversión, lo cual se ve reflejado en los escasos avances en la mejora de los indicadores de desarrollo humano de las poblaciones aledañas a los proyectos mineros.

Esta situación torna urgente el análisis y el debate sobre la mejora sustantiva la inversión en regiones mineras con el objetivo de promover formas de desarrollo sostenibles. En este sentido, es prioritaria la reflexión sobre formas de complementariedad en la inversión público y privada; mecanismos institucionales de transparencia, control y monitoreo; alternativas de desarrollo rural y regional; canales de generación de empleo y mejora de ingresos; encadenamiento productivo; posibilidades y límites de programas de RSE en el sector minero; políticas públicas de reducción de brechas; programas intensivas de mejora de capital humano; entre otros puntos.

En este contexto, Oxfam y Avina, con la colaboración de la Fundación Ford, han organizado una jornada de trabajo en la que representantes de la industria, el Estado, instituciones financieras internacionales, la sociedad civil y la academia identificarán, debatirán y propondrán nuevas alternativas de inversión que conduzcan a mejoras sustantivas en la calidad de vida de las poblaciones en las regiones mineras en el país.

La jornada se realizará los días 6, 7 y 8 de mayo del 2014 en Lima bajo la facilitación de Societas Consultora.

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