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Laura Soria

En el 2011 hice una consultoría que me permitió comparar la información que proporciona la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES)[1] y la producida por la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar – ENDES Varones 2008, específicamente el módulo de violencia doméstica[2]. En ambos casos lo que se recogen son percepciones que las mujeres y los varones tienen respecto a la violencia. Es claro, que la violencia efectiva podría variar en relación a estos resultados (p.e. no permite dar cuenta de la tolerancia a la violencia, lo cual podría sub-valuar su percepción sobre la violencia de la que son objeto). Sin embargo, a pesar de esta limitación, la ENDES es una de las pocas herramientas de medición de violencia a nivel nacional con que contamos y que se convierten en datos referenciales que permiten estimar la demanda de los servicios de prevención y atención de la violencia.

El análisis de esta información permite llegar a las siguientes conclusiones sobre las brechas de género en torno al problema de la violencia familiar y sexual (priorizando el análisis de las relaciones de pareja íntima) y el impacto diferenciado que tiene dicha violencia sobre varones y mujeres; complementando ello con el análisis de los contrastes que surgen según área de residencia, grupo etario, nivel económico, entre otros.

  1. Situaciones de control afectan más a los varones que a las mujeres. Al comparar los resultados obtenidos en la ENDES Continua 2009 y ENDES Varones 2008 respecto a la violencia psicológica[3] encontramos que las situaciones de control en la pareja son protagonizadas tanto por los varones como por las mujeres. Entre ellos prima una mutua desconfianza y deseo de control de las posibilidades de relaciones sexuales fuera de la pareja. Ambos son víctimas de actitudes de inseguridad por parte de sus parejas, desconfianza, temor y sospecha de que habría alguien más que intermediaría en la relación de pareja. Sin embargo, serán los varones los que en mayor medida indican ser víctimas de dichas situaciones de control por parte de sus parejas mujeres (ver Cuadro Nº 1).
  2. Mayor control por parte del varón de la movilidad y el acceso de la mujer a su entorno cercano. Si bien ambos sexos están expuestos a ser controlados o pueden ejercer control, es posible encontrar diferencias en el impacto que tienen las situaciones de control en cada uno de ellos. Tanto varones como mujeres ven afectadas su tranquilidad emocional por este tipo de situaciones de control; sin embargo, en las mujeres el impacto de ello avanza hasta perturbar sus posibilidades de movilidad y de afianzamiento de su entorno más cercano (familiares, amigos) que pueden brindarle algún tipo de soporte (ver Cuadro Nº 1).

Cuadro Nº 1. Situaciones de control por parte de la pareja, según fuente de información. En porcentaje

Fuente de información Es celoso/a Lo/la acusa de ser infiel Impide visite/ que lo(a) visiten sus amistades Insiste en saber a dónde va
ENDES Mujeres 2009Las mujeres dicen de sus parejas que… 44,0% 18,6% 21,9% 51,5%
ENDES Varones 2008Los varones dicen de sus parejas que… 43,2% 29,1% 13,5% 64,1%

Elaboración propia. Fuente: ENDES Continua 2009 – ENDES Varones 2008.

Según área de residencia, este aislamiento (impide que visite/ que lo(a) visiten sus amistades) se manifiesta de manera homogénea en varones y mujeres. La edad no es una variable discriminante para el caso de las mujeres, ello se produce en todos los rangos de edad de manera similar, pero sí lo es para los varones donde tiende a reducirse conforme se avanza en edad. El nivel de aislamiento de las mujeres es mayor en Sierra y Selva, mientras que, en el caso de los varones, ello ocurre en el Resto de Costa y Sierra.

  1. Mayor registro de humillaciones y amenazas sobre la mujer por parte del varón. Las mujeres indican ser víctimas, en mayor medida que los varones, de expresiones humillantes y amenazas de agresión física y de amenaza de desamparo económico y separación de los hijos (ver Cuadro Nº 2):
  • El 22,8% de las mujeres alguna vez unidas, entre 15 y 49 años, indica que fueron víctimas de expresiones humillantes por parte de sus parejas, lo que se produce tanto en el área urbana como rural y por Región Natural tiende a incrementarse en la Sierra y en la Selva.
  • Mientras que el 7,6% de los varones, entre 15 y 59 años, declara haber sido humillado por su pareja frente a otros, teniendo mayor ocurrencia en el área urbana y por Región Natural tiende a ocurrir con mayor frecuencia en Lima Metropolitana y en la Selva.

Cuadro Nº 2. Humillaciones y amenazas por parte de la pareja, según fuente de información. En porcentaje

Fuente de información Expresiones humillantes Lo/la amenaza con hacerle daño Lo/la amenaza con irse de casa / quitarle los hijos(*)
ENDES Mujeres 2009Las mujeres dicen de sus parejas que… 22,8% 10,8% 19,9%
ENDES Varones 2008Los varones dicen de sus parejas que… 7,6% 3,3% 10,7%

(*) En la ENDES 2009 también se considera como una amenaza el “quitarle la ayuda económica”, ésta no se registra en la ENDES Varones 2008.

Elaboración propia. Fuente: ENDES Continua 2009 – ENDES Varones 2008.

  1. Las mujeres son las principales víctimas de la violencia física ejercida por su pareja íntima. La violencia física por parte de la pareja íntima se ejerce hacia ambos sexos. Sin embargo, según manifiestan los/as entrevistados/as, los varones son los principales protagonistas de la violencia física que se ejerce hacia la mujer (ver Cuadro Nº 3):
  • De acuerdo a la ENDES Continua 2009, el 38,8% de las mujeres peruanas, cuyas edades están entre 15 y 49 años, que residen en zonas urbanas y rurales[4], han sido víctimas de violencia física y su agresor ha sido su pareja o ex pareja.
  • Según la ENDES Varones 2008, el 14,3% de los varones en unión y alguna vez unidos, cuyas edades están entre 15 y 59 años, indican haber sido agredidos física o psicológicamente por su pareja.

Esta información es corroborada por las estadísticas de diferentes instituciones sobre violencia contra la mujer. En efecto, el MIMDES a través de los Centros de Emergencia Mujer (CEMs) atiende anualmente miles de casos de violencia doméstica en todo el país, siendo mujeres la mayoría de las víctimas. Por su parte, el Ministerio del Interior registró, durante el 2008, más de 90,000 denuncias por violencia familiar, en las que el 88,7% de las víctimas fueron mujeres.

Cuadro Nº 3. Violencia física[5] ejercida por la pareja íntima, según fuente de información. en porcentaje

Características ENDES Continua 2009 ENDES Varones 2008
Algún tipo de violencia física ejercida alguna vez por parte del esposo o compañero Le ha agredido física o psicológicamente
Total de casos 38,8 14,3
Área de residencia
Urbana 39,3 17,6
Rural 37,7  9,3
Región natural
Lima Metropolitana 37,2 20,0
Resto Costa 35,3 13,2
Sierra 40,9 12,4
Selva 42,3 10,4

Elaboración propia. Fuente: ENDES Continua 2009 – ENDES Varones 2008.

  1. La infidelidad de la mujer es considerada por el varón como la principal situación que justifica el maltrato. Los varones unidos o alguna vez unidos, independientemente de si maltrataron físicamente o no a su esposa o compañera, utilizan como principal argumento que justifica la violencia física contra la mujer la infidelidad de ésta. Este argumento destaca, según área de residencia, en la zona rural donde casi la mitad de los hombres consideran que esa violencia estaría totalmente justificada. Según región natural, este argumento es bastante invocado en Resto de costa, sierra y selva, donde muy cerca de la mitad de los varones estarían afirmando ello (ver Cuadro Nº 4).

Cuadro Nº 4. Situaciones en las que el varón justifica el maltrato a su pareja, 2008. en porcentaje

Situaciones que justifica el maltrato Total Área de residencia Región Natural
Urbana Rural Lima Metropolitana Resto Costa Sierra Selva
Total de casos 2.980 1.786 1.193 766 685 1.193 337
Si ella sale sin decirle a él 9,4 5,0 16,0 3,7 9,5 11,7 14,8
Si ella descuida a los niños 13,5 10,8 17,6 8,8 16,1 13,8 18,0
Si ella discute con él 5,6 3,8 8,3 3,5 3,6 7,2 8,3
Si ella se rehúsa a tener sexo con él 3,6 1,9 6,1 1,2 4,2 3,7 7,4
Si descubre que ella es infiel 39,8 34,9 47,2 33,0 42,8 41,7 42,6

Fuente: ENDES Varones 2008.

Tanto en zona rural como en selva los varones encuentran más justificaciones para el maltrato a su pareja, que van desde que ella se rehúsa a tener sexo con él o ser ella infiel.

Un argumento que se encuentra muy asociado a esta situación de infidelidad es que refiere a la movilidad de la mujer de manera autónoma: si ella sale sin decirle a él. Su uso se triplica en la zona rural y fuera de Lima Metropolitana: en el resto de costa, sierra y selva.

Un segundo argumento que justifica esta violencia está asociado al cuidado de los niños. Una mujer que no cumple con las labores de este tipo puede ser víctima de violencia física principalmente si ella reside en la zona rural o fuera de Lima Metropolitana: este argumento casi se duplica su uso en resto de costa, en sierra o en selva.

  1. Patrón de relación interpersonal: Testigos de violencia física entre sus padres. La ENDES Varones 2008 indaga sobre los antecedentes de violencia familiar en el hogar de origen de los varones, 35,6% de los varones entrevistados indican haber sido testigos de la violencia física hacia su madre por parte de su padre.

De acuerdo a los datos, en los hogares de los varones de mayor edad hubo más violencia que en los hogares de los adolescentes: 4 de cada 10 (ver Cuadro Nº 5). El 38,9% en promedio de varones de 40 años y más declaró que en su hogar, su padre maltrataba físicamente a su madre. Si el porcentaje que señala que no sabe (6%) es interpretado como un ocultamiento de una situación traumática ocurrida en la infancia y adolescencia al ser espectador de situaciones violentas entre sus progenitores, entonces, cerca de la mitad de los entrevistados de mayor edad pasaron por esta situación.

Cuadro Nº 5. Porcentaje de entrevistados que declaran violencia física entre sus padres, según características, 2008

Características Total Sabe si su padre golpeaba a su madre
Si No No sabe
Total de casos 4.897 35,7 58,2 6,0
Área de residencia
Urbana 3.160 32,7 63,1 4,2
Rural 1.738 41,4 49,3 9,3
Región natural
Lima Metropolitana 1.460 32,1 63,9 4,0
Resto Costa 1.127 31,0 63,6 5,4
Sierra 1.782 40,5 52,0 7,5
Selva 528 39,9 51,8 8,3
Edad
15-19 851 29,5 66,3 4,2
20-24 660 33,5 61,7 4,8
25-29 619 35,9 59,3 4,8
30-39 537 35,9 56,6 7,4
40-44 566 40,1 52,5 7,4
45-49 977 38,0 55,6 6,4
50-59 689 38,6 53,3 8,1

Fuente: ENDES Varones 2008.

  1. Las mujeres tienden a ser víctimas de violencia física desde el inicio de la convivencia con su pareja. De acuerdo a la ENDES Continua 2009, de cada 10 mujeres alguna vez unidas, 4 declaran que el momento de inicio de la violencia física se produjo en los primeros años de la unión: entre 1-2 años.

Estos datos nos hacen pensar en la necesidad de desarrollar programas intensivos con varones y mujeres jóvenes que recién empiezan a formar pareja con el propósito de hacer notar los contenidos violentos de muchas prácticas que tendemos a considerar como naturales. Contribuiría mucho a reducir la violencia de género en el país si es que incorporamos a los varones a un proceso de compresión de las violentas realidades en que ellos están inmersos y en la cual han sido educados y han crecido.


[1] Específicamente el módulo sobre violencia contra la mujer, aplicada en el 2009 a una muestra representativa del ámbito nacional de más de 24.000 mujeres cuyas edades se encuentran entre los 15 y 49 años. La muestra permite una desagregación por área de residencia (urbano y rural), región natural (Lima Metropolitana, resto de costa, sierra y selva), situación económica, nivel educativo, entre otras.

[2] Esta encuesta es una que se realiza por muestreo con cobertura nacional sobre 3,720 hogares e incluye una población objetivo de 4,897 varones entre 15 y 59 años de edad, representativa de la población masculina del país para ese intervalo de edades. La muestra permite una desagregación por área de residencia y región natural.

[3] La violencia psíquica, está referida en la Encuesta Nacional Demográfica y de Salud Familiar (ENDES) a “todos los actos, conductas o palabras que provoquen situaciones agresivas (insultos, amenazas, humillaciones, aislamiento y otros) que perturban o alteran el contexto afectivo, necesario para el normal desenvolvimiento de la vida” (INEI 2010:132).

[4] Esta menor ocurrencia de la violencia hacia las mujeres por parte de su pareja íntima en el área rural que en el área urbana entra en contradicción con los resultados obtenidos por otros estudios como el estudio multi-país de la OMS, lo cual se debe, probablemente, a un problema en el recojo de la información.

[5] La ENDES varones 2008 presenta la información sobre violencia psicológica y física de manera agregada. Si bien ello resulta una limitación para la comparación de los datos si nos permite, por el contrario, registrar que la brecha varón y mujer es mayor.

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